Si hay una ciudad en América Latina que posee una historia tan rica esa es sin lugar a dudas la ciudad de Buenos Aires, la capital del Plata.
Erigida como la Capital Federal de la Republica Argentina, Buenos Aires es el centro de las decisiones y el lugar obligatorio de todo viajero que quiera conocer la grandeza de este país.
Hacer turismo en Buenos Aires es como ingresar al pasado, puesto que muchas de sus calles mantienen su adoquín tradicional e incluso, posee zonas donde lo tradicional sigue siendo lo más importante. Por ello hay mucho que ver en esta imponente ciudad.
Embarcamos en el aeropuerto internacional de Ezeiza, y tenemos que tomarnos un taxi hacia la ciudad de Buenos Aires. El viaje dura aproximadamente unos 30 minutos por autopista y pasamos por la zona sur del llamado conurbano bonaerense, puesto que a las ciudades cercanas a la Capital Federal se las integra en partidos, siendo la ciudad de Buenos Aires la metrópoli que concentra la vida administrativa y laboral de personas que viven hasta unos 200 kilómetros de la capital.
Ingresamos a Buenos Aires y nos dirigimos hacia nuestro hotel para descansar unos instantes luego de un viaje de 12 horas, y luego daremos un paseo por la ciudad, aunque no sabemos si en dos días podremos destacar y conocer todos los lugares de Buenos Aires.
Nos encontramos en plena zona de Retiro, lugar donde se encuentra por ejemplo el Aeroparque Jorge Newbery, aeropuerto donde principalmente se realizan vuelos de cabotaje (aunque también algunos internacionales) con una belleza muy especial ya que está enclavado en medio de la ciudad. Enfrente del Aeroparque, observamos el sector denominado costanera sur, donde hay lugares de divertimento, bares y restaurantes para que el visitante disfrute de un ambiente a su medida.
Saliendo de costanera sur, nos adentramos a un lugar llamado Puerto Madero, sector donde hay restaurantes de primera calidad y con una belleza inigualable.
Puerto Madero engloba finas construcciones, servicios públicos, bancarios y de toda índole permitiendo a las personas que allí viven pero también a los visitantes, tener la comodidad de que todo está al alcance de la mano.
Una de las grandes dudas que teníamos en nuestro viaje, era ver como estaba organizado el sistema de transporte de la ciudad, ya que es sabido que diariamente unas 3 millones de personas se dirigen a sus lugares de trabajo en el servicio publico.
La ciudad posee una eficaz combinación entre colectivos, trenes y el subterráneo, siendo la única ciudad argentina que posee este servicio, usado por aproximadamente un millón de personas por día.
Emprendemos nuestro viaje por la Avenida El Libertador hacia la zona de Belgrano y Nuñez, sector residencial de la ciudad en el cual viven los habitantes con un alto nivel adquisitivo. Nos encontramos en un lugar cuya característica a diferencia del resto de la ciudad es el de tener casas bajas de hermosas terminaciones, haciendo gala de su titulo de barrio residencial.
Tomamos por calles laterales y llegamos a la Avenida Figueroa Alcorta, encontrando en nuestro camino el mítico estadio de River Plate, el Monumental de Nuñez.
Volviendo hacia nuestro hotel entrada la noche, volvemos a la Avenida El Libertador y vemos a nuestra derecha el Observatorio y la llamada Flor de Buenos Aires, curiosa construcción ubicada en la Plaza Naciones Unidas en el barrio de Palermo, que con los rayos del sol abre sus pétalos de 20 toneladas y una altura de unos 20 metros mostrando un espectáculo imperdible.
Volvemos a Retiro para poder descansar y realizar mañana otro paseo por esta gran ciudad que se presenta llena de misterios y propicia para ser descubierta.
Buenos Aires nos espera.
Post Relacionado:
- Mi Buenos Aires querido, hasta que te vuelva a ver Las siete de la mañana en la ciudad de Buenos...
- Sol, arena y mar: la Costa Atlántica: Argentina Sobrevolando el océano Atlántico, vamos descendiendo poco a poco en...