I.-) Palabras de introducción:
En lo personal he observado un interés genuino en asegurar la calidad en el hacer y quehacer de las Instituciones de Educación. La medición de competencias responde a un buen parámetro dinámico que está siendo incorporado en forma creciente en los modelos de educación vigentes en todos los países del orbe. La situación en Chile, no es a esta altura de la discusión, lo suficientemente clara y precisa, de modo de que resulta prudente abordar este escrito, partiendo de un puesto básico: las personas que se dedican a esta tarea del trabajo académico, son doctas, creativas y disponen de un curriculum vitae, lleno de logros y realizaciones de envergadura. Lo mencionado se debe traducir en una experiencia importante en docencia e investigación. En mi opinión, es esencial exhibir los pergaminos correctos para participar de procesos de acreditación y de aseguramiento de la calidad. Es evidente que el tema del aseguramiento de la calidad, requiere de “conductores de gran experiencia y responsabilidad” capaces de asegurar la formación de equipos de trabajo virtuosos,en los cuales la conversación se realice entre “pares académicos”. Este es el marco adecuado para llegar a acuerdos y consensos sólidos caracterizados por su originalidad, creatividad y realismo. El área de las competencias y del aseguramiento de la calidad, es una tarea formidable la cual debe ser abordada con responsabilidad y sabiduría, no existiendo espacio para irresponsabilidades y trabajos mal realizados. Las mediciones en la academia deben ser analíticas y rigurosas, de modo de ofrecerles a los educandos todos aquellos elementos, que se traducen en entornos virtuosos y en la formación de profesionales de alto nivel.
II.-) Elementos de reflexión:
Lo obvio es que solo es posible, asegurar la calidad, cuando esta existe. En caso contrario, se trataría de un juego irrelevante con muchas horas-hombre (hh) invertidas y de resultados a ser obtenidos de mala calidad, tal cual lo es una profecía auto-cumplida.
He estado observando con mucho entusiasmo, lo que se está realizando a nivel de la Universidad Mayor. Esta Institución es bastante joven del orden de 22 a 23 años de vida. He visto como un ex profesor del suscrito, se juega con fuerzas y alegría por coordinar estos procesos. Su norte es bien claro y preciso, se trata de levantar modelos que permitan avanzar en mediciones académicas y proponer con paneles de expertos, modificaciones sustantivas que tiendan hacia el aseguramiento de la calidad. Creo y espero que el resultado sea exitoso, por cuanto todos entendemos la urgencia y necesidad de hacer uso de un conjunto cada vez más completo de buenas prácticas en la academia. Antes de mi incorporación a la Universidad Mayor, un excelente alumno,de la Universidad en la cual estudié y trabajé por más de 36 años, me decía que un “político” debía ser convincente y no así coherente. La verdad es que este tipo de aseveraciones nos ha llevado a un escenario muy poco atractivo y los inconvenientes asoman por todas partes. Escucho en el día a día, personas que “disparan ideas no convincentes y muy poco coherentes”, de modo que el llamado siempre será el mismo y no es otro que convocar a los mejores y más talentosos. Disponemos de esas personas, es hora de llamarlas y convocarlas con humildad y grandeza.
“La calidad, la podemos entender como una función de varias variables las cuales dependen paramétricamente del tiempo. Se trata de procesos dinámicos y en consecuencia, no es una simple suma de las partes”. Es evidente que en el tema de la calidad, es preciso disponer de clase, distinción y logros de envergadura,con una formación y práctica demostrada en la producción de nuevo conocimiento y en la formación de profesionales mejores que nosotros, que hemos sido sus maestros.
Autor: Roberto Acevedo
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